viernes, 14 de septiembre de 2012

#9

¿Qué es más importante: el amor o defecar?
  


   Uno de las grandes cuestiones que atormentan a la humanidad ha sido si es más importante el amor o el hecho de defecar. Desde un punto de vista biológico, obviamente el hecho de evacuar los residuos orgánicos de nuestro cuerpo que no nos pueden proporcionar más minerales o vitaminas, es realmente importante, pero, ¿y el hecho de amar? Cuando nos enamoramos segregamos distintas endorfinas que nos hacen sentir mejor, o nos provocan sensaciones tanto agradables como desagradables. El amor es abstracto, pero aún así puede destrozarnos por dentro. A parte de que el amor no es un instinto ni una necesidad vital, el hecho de defecar me parece que alivia más y te sugiere menos problemas... Si estás cerca de un WC, claro.





   Las personas, según Sigmund Freud, estamos básicamente guiadas por nuestros instintos más básicos: dormir, comer, ir al baño, reproducirse. Si tenemos en cuenta el hecho de que en reproducirse puede incluir el amor, tanto el hecho de defecar como el de amar serían básicamente instintos. Aunque, desechando esta teória, cuando una persona está en apuros lo último que piensan es en reproducirse o amar a alguien, piensan en comer, dormir, ir al baño y sobrevivir. Manteniendo lo que decía antes, el amor puede ser suprimido por lo tanto, me parece un instinto muy relevante.

#8

   En este vídeo salimos recitando Emilia Blázquez Sanderson y yo, Alejandra Pando Palmer, el poema [4] de Pedro Salinas, "Si me llamaras".



#7

   La cabellera femenina ha actuado de una forma muy importante tanto en pinturas como en escritos. Ha significado una gran cantidad de cosas y se ha utilizado para representar símbolos eróticos. En el poema número [11] de Pedro Salinas, en La Voz a ti debida, aparece una referencia a la cabellera diciendo que el yo poético se queda absorto contemplando la lazada del pelo de la chica. El hecho de que el pelo este recogido puede significar sumisión, pero obtaría más por el hecho de que se trata de una señal de grandeza, de ensalzar a la dama. Creo que lo ve de esta forma porque en todas sus poesías siempre trata a la dama como algo inalcanzable, como si ella estuviese en el mundo inteligible del que habla Platón y, el yo poético, se encontrase en la caverna, soñando y con el ansia de salir y conocer lo desconocido. Salinas tiende a remarcar la forma corporal de la mujer, sus labios y su mirada, las partes más sensuales que pueden llegar a incitar al erotismo, por el contrario, el pelo aparece más de forma escasa. Se recrea más en su forma física, como ya dije antes describe más las partes que suelen parecer más sensuales a los hombres, o lo que se considera sensual en una mujer.
Cabe apuntar de que Salinas tiene una cierta tendencia a entremezclar el amor divino, el amor a Dios, y el amor carnal. 






#6

   Recuerdos, malos pensamientos, sonrisas pesarosas. Me revuelvo en mi cama, presa por 
una pesadilla que no desea zafarme de su abrazo terrorífico. Me envuelve, me rodea, me aprisiona, me desea. Entonces abro los ojos, deprisa, y 
compruebo mí alrededor. Nada, vacío, ni un ruido, ni una sombra de más.  Suspiro y me envuelvo entre las sábanas con lágrimas en los ojos. Pesadillas, oh dulces pesadillas, mis únicas compañeras en estas horas de la noche. Nunca, desde que tengo uso de razón, he soñado otra cosa que no fuesen pesadillas, desde que era pequeña siempre la noche se dedicaba a atormentarme mandándome esos inquietantes mensajes, imágenes del pasado transformadas en algo horrible. Es entonces cuando oigo la puerta de entrada y la curiosidad me puede. Me levanto con agilidad y sigilo, colocándome detrás de la puerta, justo cuando reconozco los pasos cansados y estrepitosos de mi padre. Sus pies van en dirección a mi cuarto, arrastrándose por el parquet, mientras yo me vuelvo a meter en la cama, fingiendo ese plácido sueño que nunca llega. La puerta se abre haciendo un leve sonido, y los pasos de mi padre penetran en la tenebrosa habitación. Le oigo refunfuñar sobre algo relacionado con el frío de mi cuarto, se acerca a mi cama y me susurra un te quiero. Yo, a pesar de estar tapada con el edredón por encima de la nariz, noto el penetrante olor a alcohol que predomina en la habitación. Sonrío con tristeza debajo de mi pequeño refugio y pienso que, por una parte, no está mal que llegue ebrio a casa de vez en cuando, son las únicas veces que me abraza o me dice que me quiere, pero eso es un pensamiento egoísta por mi parte. De pronto un olor diferente penetra por el edredón, esta vez no es alcohol, es un perfume. El perfume de una mujer que no es mi madre. El perfume de su querida. Cuántas veces he olido esta mezcla de olores, cuántas veces en tanto tiempo, mientras mi madre lloraba desconsoladamente por rabia y desesperación, alegando que era un sinvergüenza y que nos iríamos, que le dejaríamos solo como ya pasó tiempo atrás, cuando yo sólo contaba con la temprana edad de 3 años. Aún lo recuerdo como si fuese ayer. Malditos y crueles recuerdos. Entonces es cuando detecto otra presencia, una presencia que asusta y levanta compasión al mismo tiempo. Mi madre, que lo ha estado esperando, le agarra y le saca de mi cuarto. Y otra vez a la rutina. Le grita, le insulta, mi padre refunfuñando de nuevo, le dice que él tiene su vida y hace lo que le da la gana, mientras que, mi madre, frustrada y enfurecida, le recrimina que tiene una hija a la que dar ejemplo y cuidar. Mi padre exclama diciendo que ya no soy una niña y que debo valerme por mí misma. Y así, como cada condenada noche, la misma situación, la misma discusión y el mismo lugar. Nada cambia, la rutina de siempre. Mi madre entra después en mi cuarto, cuando todo se ha calmado, simplemente para seguir despotricando. Me despierta entre chillidos y rápidos movimientos, da vueltas por el cuarto frenética y con la mirada ida. Se auto compadece de sí misma, se lamenta de tener la vida que tiene a mi lado y al de mi padre, se ahoga en una tormenta de sus propios pensamientos. Ese es su error. La autocompasión. Ella lo sabe, pero aún así no quiere verlo. Nadie nunca quiere ver sus errores, solo quieren que remarquen sus cualidades. Mis ojos están anegados en lágrimas, pero aún así consigo mantener la compostura para que mi madre no se enfurezca más y me siga atacando de esa manera. Se pasa una hora gritándome que no somos la familia que quería. No somos nada de lo que quería. Todo le da asco. Yo sobre todo. Aún así no lloro, me mantengo impasible. Aguanto todos los insultos hasta que ella se calma, se va. Y yo me quedo sola. Sola de nuevo. Bueno, realmente no estoy sola. Tengo a una parte de la familia observándome desde el otro lado de la habitación. Hago un gesto y se acercan a mí, mientras yo estiro los brazos y agarro una jaula que está sobre mi estantería. Un pequeño animalito me observa desde dentro, con unos grandes y redondos ojos negros, parece triste y asustado. Meto la mano, haciendo que el animalito se suba corriendo en la palma. Dejo la jaula sobre la mesa y me vuelvo a acercar a la cama, seguido por mis otros dos miembros de la familia. Mi gato, ágil, se sube encima de la cama, pero a mi perro he de ayudarle a subir. Poco tiempo después me veo rodeada de mi jerba, Cardiel, de mi gato, Némesis, y de mi perro Byron. Ellos son mi verdadera familia. Cardiel descansa sobre mi pelo, muy cerca de mi cabeza, mientras que mi perro y mi gato se encuentran uno a cada lado, dejándose acariciar por mis trémulos dedos. La noche, a pesar de que a veces es cruel conmigo, me envuelve en su manto benefactor, me acuna y me envía sonidos desde la oscuridad, parecidos a los susurros de una madre tratando de calmar a un bebé cuando llora. Las lágrimas corren veloces a través de mis mejillas, empapando cada vez más la almohada en la que estoy apoyada. Ellos, mis pequeños compañeros animales, consiguen traerme la serenidad de nuevo, consiguen hacerme sonreír en los peores momentos, nunca me abandonan. Mi mente empieza a enturbiarse, a vagar por la gran hondonada de los sueños, la hondonada dormida de Morfeo. Antes de caer rendida ante el sueño dedico unas últimas palabras hacía mi pequeña parte de la familia.
- Todo el mundo cuando oye familia piensa en un padre, una madre, un hogar feliz… yo, cuando oigo familia, pienso en vosotros.

    Una familia, son aquellas personas que se quieren y que están para lo bueno y para lo malo, las cuales no sienten ningún reproche si tienen que tenderte la mano cuando te has caído. La familia es el hogar, es esa parte de nosotros que nos hace sentir a gusto, pero, realmente, hay diferentes tipos de familias, al igual que diferentes tipos de amor. Todo en este mundo es diferente y a la vez similar; a la vez que todo necesita a nada, para realmente ser todo. Dicen que las cosas tienden al caos, absolutamente todo, y a lo mejor eso es lo que sucede con los humanos. Nos presentan algo idílico y se vuelve caótico a causa de las mismas necesidades o sentimientos. ¿Es eso una posible excusa o exculpación? Quién sabe. Mi teoría es que sin caos no habría infinito, y que sin nada el todo sería inexistente. Así mismo, aunque mis padres conformen el caos, inexplicablemente, también son mi familia. A pesar de todas las discusiones y problemas, sé que si algún día necesito su ayuda estarán ahí para brindarme una oportunidad. Supongo que de eso trata la familia, de resistir y apoyarse en estos momentos tan difíciles. Realmente, doy gracias por tener un padre y una madre como ellos, porque si siguen juntos, a pesar de todo, es porque se quieren y porque no desean que mi futuro se vea perjudicado por todas esas acciones que comenten. No les culpo, pues son humanos y los humanos, para bien o para mal, siempre tenemos la tendencia a equivocarnos. Dejo que el odio y la crispación hacia mis padres se vaya disipando y tomando conciencia de muchas cosas que ya tenía en mente antes, cuando la mantenía gélida como el antártico.
Mis ojos, ya cerrados, vuelven a dar la bienvenida a las pesadillas, mientras que mi pequeña familia se remueve con impaciencia, esperando la llegada de un nuevo día, la aparición del astro rey por encima del horizonte. La noche nos muestra tal y como somos, nos mimetizamos en ella, nos fundimos con su pasión y tendencia al infinito. En ella lo somos todo y nada a la vez. Mi último pensamiento surge de forma inesperada, una nana, una canción japonesa que trata sobre la noche y las estrellas. 






 

#5

"Buscando mis amores"

Buscando mis amores,
iré por esos montes y riberas;
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras,
y pasaré los fuertes y fronteras.                           5

Pregunta a las criaturas

¡Oh bosques y espesuras,

plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado!                                            10
Decid si por vosotros ha pasado.



   Este poema carece del nombre del autor, pero por ciertos rasgos diría que se trata de un poema de San Juan de la Cruz. Nació en Fontiveros, Ávila, en 1542, en una familia muy pobre. Estudió en la Universidad de Salamanca, institución que abandonó para ingresar en la orden del Carmelo. Estuvo encarcelado por propiciar la reforma de la orden, en la que desempeñó varios cargos a lo largo de su vida. Murió en Úbeda. El tema de este poema vendría a ser la búsqueda del amor divino. Su estructura podría dividirse en dos estrofas: la primera nos narra como el personaje del que habla va buscando a sus amores, cruzando una especie de campo. En la segunda estrofa nos incita a preguntarle a las criaturas, pues han sido creadas por la mano del Amado, y saber si ha pasado por el lugar.
    Como recurso estilístico de forma encontraría el hipérbaton, en el verso 11 "
Decid si por vosotros ha pasado" y las exclamaciones en los versos 10, 9, 8 y 7, mientras que como recursos estilísticos podría localizar un epíteto en el verso 9 "¡Oh prado de verduras,", un paralelismo entre los versos 3 y 4 "ni cogeré las flores, ni temeré las fieras," y una metáfora en el verso 10 "de flores esmaltado!". Es una composición conocida como lira, la cual se forma mediante una combinación de dos versos endecasílabos (el segundo y el quinto) y tres heptasílabos, cuya rima es aBabB. La rima de este poema es, como ya dije antes, aBabB y es consonante.
    He deducido que se trataba de San Juan de la Cruz gracias a la estructura dramática del poema, que también presenta a la mujer enamorada en busca del Amado, en un paisaje caracterizado como un locus amoenus. La naturaleza aparece identificada con el Esposo puesto que es el reflejo de su belleza. A pesar de que normalmente suele aparecer el Esposo, en este caso no aparece, ya que el final del poema nos expone a una mujer buscando a su Amado, el cual aún no ha encontrado y va buscándolo, preguntándoselo a la naturaleza que habita en el entorno. Esta característica tan marcada pertenecería a su poemario de Cántico espiritual.
    A parte del tópico de locus amoenus en el texto, también me aparece que hace presencia el tópico del homo viator, ya que en la mayoría de las obras de San Juan de la Cruz una mujer viaja en busca del Amado. A pesar de que el tópico que he mencionado considera más la existencia como un camino, viaje o peregrinación y alude al carácter itinerante de la vida humana, el hecho de que siempre sea el yo poético el que salga en busca del Amado, en un camino que le conduce hacia su objetivo, me hace pensar que también podría tratarse (aunque fuera de una manera más parcial) de este tópico. Cabe destacar también la cantidad de símbolos que aparecen en su obra, como el amor humano. En general me parece un poema breve cargado de sentimiento y el cual nos ayuda a ponernos en situación mediante una descripción bastante detallada del entorno donde se encuentra el yo poético. 







#4

INTRODUCCIÓN


Yo, el maestro Gonzalo     de Berceo llamado,
yendo en romería     acaecí en un prado
verde, y bien sencido,     de flores bien poblado,
lugar apetecible     para el hombre cansado.
Daban olor soberbio    las flores bien olientes,                5
refrescaban a la par     las caras y las mentes;
mandaban cada canto    fuentes claras corrientes,
en verano bien frías,     en invierno calientes.
Gran abundancia había     de buenas arboledas,


higueras y granados,     perales, manzanedas,               10
y muchas otras frutas     de diversas monedas,
pero no las había     ni podridas ni acedas.
La verdura del prado,     el olor de las flores,
las sombras de los árboles     de templados sabores
refrescáronme todo,     y perdí los sudores:                   15
podría vivir el hombre     con aquellos olores.



   El riojano Gonzalo de Berceo se educó en el monasterio de San Millán de la Cogolla  y llegó a ser un clérigo secular que trabajó primero como diácono y luego como preste o presbítero, maestro de los novicios y, según Brian Dutton, notario del abad Juan Sánchez en el citado monasterio de San Millán de la Cogolla. Tuvo un hermano que, como él, era también clérigo. Recibió una educación muy esmerada, pues se formó entre 1222 y 1227 en los recientemente creados estudios generales (un antecedente medieval de las modernas universidades) de Palencia, los primeros que hubo en España y fundados por el obispo don Tello Téllez de Meneses que Berceo nombra en sus obras.Berceo fue el más importante representante del mester de clerecía. Depuró el idioma castellano, en su variedad dialectal riojana, para lo cual trasvasó numeroso vocabulario desde el latín (cultismos) y recurrió a fórmulas de la literatura oral tradicional y del mester de juglaría. En su trabajo como notario eclesiástico, y con la intención de paliar la decadencia del monasterio, llegó incluso a falsificar documentos para conseguir que los reacios campesinos pagaran sus contribuciones al mismo. Sus obras narrativas y didácticas en verso tratan siempre sobre tema religioso, y están constituida fundamentalmente por hagiografías, esto es, biografías de los santos, en especial aquellos a los que se rendía culto en los monasterios con los que estuvo vinculado: la Estoria de sennor San Millán, la Vida de Sancta Oria, virgen y La vida del glorioso confesor Santo Domingo de Silos, por ejemplo. Su obra maestra es, sin embargo, los Milagros de Nuestra SeñoraSus obras se pueden dividir en tres grupos:

 -Obras sobre la Virgen María: Loores de Nuestra SeñoraDuelo que fizo la Virgen y Milagros de Nuestra Señora. 
 -Vidas de santos
:
 Vida de San MillánVida de Santo Domingo de SilosPoema de Santa Oria y Martirio de San Lorenzo. 
 -Obras doctrinales
:
 De los signos que aparecen antes del Juicio Final y Del sacrificio de la misa.



   El tema de este fragmento de los Milagros de Nuestra Señora es la naturaleza, pues la utiliza para mostrarse a sí mismo en una naturaleza idealizada que usa para describir de una forma indirecta las perfecciones y virtudes de la Virgen. Este fragmento puede dividirse en tres partes: la primera, que nos habla sobre donde se encuentra el autor y nos describe ligeramente el lugar; la segunda parte nos hace una descripción más profundizada sobre el lugar donde se haya; y la tercera parte resultaría ser el final de su descripción y la consiguiente recomendación a los lectores de que ese lugar es un sitio donde podría vivir el hombre.
Nos encontramos ante una cuaderna vía, formada por cuatro versos Alejandrinos, separados en dos hemistiquios de siete sílabas lo cual puede denominarse como cesura. Utiliza una única rima consonante e intentaba evitar la sinalefa. Los recursos estilísticos que puedo localizar en este fragmento son:

  - Encabalgamiento: verso 2.
  - Elipsis: verso 3.
  - Enumeración: versos 9 y 10.
  - Símil: verso 14.
  - Hipérbaton: versos 1, 3, 12 y 14.

   En este fragmento de Milagros de Nuestra Señora podemos comprobar que ciertas características del autor aparecen, como el uso de cuaderna vía, las rimas consonantes. Podemos observar, también, que a pesar de tratarse de una obra culta se pueden hallar rasgos de apariencia popular y ciertos elementos populares, véase el uso abundante del estilo directo, las pinceladas humorísticas o las referencias al mundo rural o la naturaleza en sí.
Su descripción de un lugar ideal, a pesar de estar referido a las virtudes y perfecciones de la Virgen, me resulta bastante hermoso. Gracias a su capacidad descriptiva te permite imaginar ese prado tan idílico y tan divinizado. Con divinizado me refiero a que podría extrapolarse aún más al ámbito religioso y podría llegar a parecer una descripción bastante concreta del mismo Jardín del Edén. Incluso, esta forma tan detallada de expresar lo que ve, la naturaleza en sí, me recordaría al tópico literario del "locus amoenus", el cual hace referencia a un espacio ameno o agradable, basado principalmente en el Elíseo o el Paraíso con verdes praderas, árboles que brindan sombra, fuentes cristalinas, flores, etc. Vendría a ser el Paraíso que en el fondo todos queremos encontrar, un remanso de paz y de tranquilidad donde todo ser puede estar en paz y armonía con todo lo que lo envuelve.


#3




RIMA XX
Sabe, si alguna vez tus labios rojos
quema invisible atmósfera abrasada,
que el alma que hablar puede con los ojos,
también puede besar con la mirada.



   El poema del cual voy a hacer el comentario es una rima, la Rima XX escrita por Gustavo Adolfo Bécquer. A continuación voy a relatar un poco de su biografía: Gustavo Adolfo Domínguez Bastida más conocido como Gustavo Adolfo Bécquer, fue un poeta y narrador español, perteneciente al movimiento del Romanticismo, aunque escribió en una etapa literaria perteneciente al Realismo. Por ser un romántico tardío, ha sido asociado igualmente con el movimiento postromántico. Aunque mientras vivió fue moderadamente conocido, sólo comenzó a ganar verdadero prestigio cuando, tras su muerte, fueron publicadas muchas de sus obras. Sus más conocidos trabajos son sus Rimas y Leyendas. Los poemas e historias incluidos en esta colección son esenciales para el estudio de la Literatura hispana, siendo ampliamente reconocidas por su influencia posterior. Nació en Sevilla el 17 de febrero de 1836, hijo del pintor José Domínguez Insaustí, que firmaba sus cuadros con el apellido de sus antepasados como José Domínguez Bécquer. Su madre fue Joaquina Bastida Vargas. Por el lado paterno descendía de una noble familia de comerciantes de origen flamenco, los Becker o Bécquer, establecida en la capital andaluza en el siglo XVI. Tanto Gustavo Adolfo como su hermano Valeriano estuvieron muy dotados para el dibujo. Valeriano, de hecho, se inclinó por la pintura. Sin embargo el padre murió el 26 de enero de 1841, cuando contaba el poeta cinco años y esa vocación pictórica perdió el principal de sus apoyos. En 1846, con diez años, Gustavo Adolfo ingresó en el Colegio de San Telmo de Sevilla  donde recibe clases de un discípulo del gran poeta Alberto Lista, Francisco Rodríguez Zapata, y conoce a su gran amigo y compañero de desvelos literarios Narciso Campillo. Al año siguiente, el 27 de febrero de 1847, los hermanos Bécquer quedaron huérfanos también de madre, y fueron adoptados entonces por su tía materna, María Bastida y Juan de Vargas, que se hizo cargo de sus siete sobrinos, aunque Valeriano y Gustavo se adoptaron desde entonces cada uno al otro y de hecho más tarde emprendieron muchos trabajos y viajes juntos.

   Tras ciertos escarceos literarios  en 1854 marchó a Madrid con el deseo de triunfar en la literatura. Sufrió una gran decepción y sobrevivió en la bohemia de esos años. Para ganar algún dinero el poeta escribe, en colaboración con sus amigos (Julio Nombela y Luis García Luna), y bajo el seudónimo de Gustavo García, comedias y zarzuelas como La novia y el pantalón(1856), en la que satiriza el ambiente burgués y antiartístico que le rodea, o La venta encantada, basada en Don Quijote de la Mancha. Ese año fue con su hermano a Toledo, un lugar de amor y de peregrinación para él, a fin de inspirarse para su futuro libro Historia de los templos de España. Le interesan por entonces el Byron de las Hebrew Melodies o el Heine del Intermezzo a través de la traducción que Eulogio Florentino Sanz realiza en 1857 en la revista El Museo Universal. Fue precisamente en ese año, 1857, cuando apareció la tuberculosis que le habría de enviar a la tumba. Tuvo un modesto empleo dentro de la Dirección de Bienes Nacionales y perdió el puesto, según cierta leyenda, por sorprenderlo su jefe dibujando. En 1860 publica Cartas literarias a una mujer en donde explica la esencia de sus Rimas que aluden a lo inefable. En la casa del médico que lo trata de una enfermedad venérea, Francisco Esteban, conocerá a la que será su esposa, Casta Esteban Navarro. Contrajeron matrimonio en el 19 de mayo de 1861. De 1858 a 1863, la Unión Liberal de O'Donnell gobernaba España y en 1860, González Pravo, con el apoyo del financiero Salamanca, funda El Contemporáneo, dirigido por José Luis Albareda, en el que participan redactores de la talla de Juan Valera. El gran amigo de Bécquer, Rodríguez Correa, ya redactor del nuevo diario, consiguió un puesto de redactor para el poeta sevillano. En este periódico, y hasta que desaparezca en 1865, hará crónica de salones, política y literatura; gracias a esta remuneración viven los recién casados. En 1862 nació su primer hijo, Gregorio Gustavo Adolfo, en Noviercas (Soria) donde posee bienes la familia de Casta y donde Bécquer tuvo una casita para su descanso y recreo. Empieza a escribir más para alimentar a su pequeña familia y, fruto de este intenso trabajo, nacieron varias de sus obras. Pero en 1863 padeció una grave recaída en su enfermedad, de la que se repuso, sin embargo, para marchar a Sevilla con su familia. De esa época es el retrato hecho por su hermano que se conserva en el Museo de las Bellas Artes de Sevilla. Trabaja con su hermano Valeriano, cuya relación con Casta no era buena, debido a que ella no soporta su carácter y su constante presencia en casa. González Pravo, amigo y mecenas de Gustavo, le nombra censor de novelas en 1864 y el escritor vuelve a Madrid, donde desempeña este trabajo hasta 1867 con veinticuatro mil reales de sueldo. En este último año nace su segundo hijo, Jorge Bécquer. Pasa entonces otra temporada en Toledo, de donde sale para Madrid en 1870 a fin de dirigir La Ilustración de Madrid, que acaba de fundar Eduardo Gasset con la intención de que lo dirigiera Gustavo Adolfo y trabajara en él Valeriano como dibujante. En septiembre, la muerte de su inseparable hermano y colaborador le sume en una honda tristeza. En noviembre fue nombrado director de una nueva publicación, El Entreacto, en la que apenas llega a publicar la primera parte de un inconcluso relato. Posiblemente a causa de un enfriamiento invernal en la primera quincena de diciembre, su ya precario estado de salud se agrava, y muere el 22 de dicho mes, coincidiendo con un eclipse total de sol.

Como ya dije antes, el poema en cuestión es la Rima XX, el tema de la cual es el amor. Cabe apuntar que el amor que profesa Bécquer es puramente carnal a pesar de que en este poema podría verse una progresión del amor carnal al amor divino.

   En sí, el poema es toda una parte, cuenta con tan solo 4 versos endecasílabos (es decir, de once sílabas cada uno) y de rima consonante, por lo tanto se trata de un Serventesio. También hay que tener en cuenta que en la mayoría de las Rimas predomina la asonancia en los versos pares. La poesía de Bécquer se distingue por su tendencia a la naturalidad y a la manifestación de lo esencial, lo cual no implica ausencia de elaboración poética. Así mismo, la renovación poética de Bécquer reside en crear una poesía intimista, breve, de sencillez aparente y desnuda de artificio. En esta rima podemos encontrar como recurso literario de forma el hipérbaton en el verso 3 y 4, que destaca mucho en el uso de su poesía.
Analizando el poema de una forma más minuciosa, podemos encontrar en la estructura interna los siguientes recursos literarios:

 - Paradoja: segundo verso.
 - Elipsis: primer y segundo verso.
 - Aliteración: primer verso.
 - Epíteto: versos uno y dos.
 - Encabalgamiento: versos dos y tres.
 - Sinestesia: versos tres y cuatro.
 - Personificación: versos tres y cuatro.
   El estilo de Bécquer es muy particular, ya que hay una gran permanencia del yo poético con la consiguiente manifestación del subjetivismo romántico, aparte de que en alguna de sus rimas, concretamente en los versos primeros, aparece una apelación al receptor (en este caso: TUS). De este serventesio me es imposible sacar cualquier contexto socio-histórico cultural ya que no puedo leer nada que haga referencia a la época.
   Este poema me parece bastante interesante, ya que teniendo en cuenta los conocimientos que tengo sobre la promiscuidad del autor y sus formas de conquistas, me resulta extraño que pudiera llegar a resultar tan profundo. A pesar de que tiene una apariencia de poema sencillo detrás ha habido una gran elaboración, sobre todo para sus fines más carnales. De todas formas teniendo en cuenta sus poemas metapoéticos, me parece un poeta realmente completo y equilibrado que supo desenvolverse en su tiempo, a pesar de querer seguir un estilo que hacía tiempo que había desaparecido.